EDUCAR PARA LA FELICIDAD
Esta felicidad no es satisfacer una serie de necesidades, es algo más profundo y más amplio..
La actitud abierta a los demás nos produce una energía positiva, una capacidad de hacer, de movernos. Estas personas se distinguen porque tienen gozo y energía exultante. No les llega la depresión. Ej. . Madre Teresa de Calculta.
Cuatro tramos para llegar a la felicidad:
- Hombre y mujeres cuya vida se desenvuelva casi exclusivamente en el plano de los instintos, lo que pida el cuerpo, aferrados al egoísmo. Estas personas son fatalistas: para qué van a hacer nada, porque no pueden cambiar su destino.
- Personas con más capacidad de percepción y piensan que todo tiene una causa y es el esfuerzo y la acción lo que diferencian a las personas. Si uno se esfuerza consigue mejores objetivos. No van más allá de lo material, personal y familiar, expresan su dignidad por medio de su inteligencia y no de sus músculos. Uno es algo más que los propios instintos.
- Personas convencidas de que pueden obtener cuánto se propongan si lo emprenden con entusiasmo, si saben comprometerse con realidades de sus semejantes. Estas personas ya intuyen que la felicidad tiene su origen en el interior del hombre y que no dependen de aspectos exteriores. Tu felicidad está dentro de ti. La tienes que cultivar tú. La felicidad auténtica es no condicionada. Si no tengo salud no soy feliz, si no tengo..... no soy feliz. Su vida está en contacto con los demás y en disposición de ayudar a los demás, en el terreno personal y profesional.
- Las personas de este nivel tienen una felicidad ósmica, el contacto con ellas nos cambia la vida. Transmiten felicidad., fuerza, vida. Viven para los demás. Viven en las Bienaventuranzas, están en la gran arteria del amor universal. Están divinizadas. Su vida es ayudar a otros. Apenas tienen altibajos emocionales, tienen gran ecuanimidad. Las personas de este grado son generadoras de felicidad. Nada las abate.